Destacado, Entrevistas - Escrito por espacioiluminado el Lunes, Abril 11, 2011 10:15 - 8 comentario

“El color como percepción del ser”

“El color como percepción del ser”

Gabriel Pacheco nos abre las puertas de su estudio y su cabeza para hablarnos de su proceso creativo. En contadas ocasiones había mostrado sus cuadernos, que esconden la magia de los bocetos. En pocas semanas compartirá su talento en el taller Escribir imágenes en la Feria del Libro de Valladolid.

En toda creación existe una nada previa, un folio en blanco… pero, antes de llegar a ese estadio preembrionario, ¿cómo es el horno? ¿Tienes tu rincón? ¿Qué condiciones medioambientales y personales necesitas? Debe ser de mañana y siempre en mi mesa. Normalmente, cada vez que termino un proyecto, regreso los libros que haya estado leyendo, ordeno la mesa, la limpio, no debe haber nada, solo un  lápiz y un montón de hojas blancas.

Soy algo maniático y dibujo únicamente en hojas sueltas pero sobre paquetitos de diez o veinte hojas. No me gustan los cuadernos. Entonces con una buena taza de té comienzo a hacer rayones. La tranquilidad también es muy importante. Soy muy disperso cuando arranco un proyecto, así que intento desconectarme de todo y casi que amarrarme a la silla.

¿Cuándo y cómo empiezas a preparar el proyecto? Cuando lo leo por primera vez, aunque no lo trabajo de inmediato, más bien dejo pasar cierto tiempo para volverlo a leer. En la segunda lectura es cuando encuentro una luz que tomo como tono. Si es alegre, melancólico o épico… Es en este momento cuando me doy cuenta de ello, así que de ahí en adelante todo se baña por esa luz.

Algo importante para mí es comenzar en las mañanas, nunca en la noche. Comienzo “musicalizando” el proyecto, es decir, a partir de una cercanía con el texto busco música que me haga de fondo para imaginarlo. Es como poner banda sonora a una película en tu cabeza. Entonces puedo pasar horas escuchando una sola melodía.

Después viene lo difícil, estar frente a la hoja en blanco. Arrancar es la parte más difícil, la que más cuesta, la sufro mucho. Es como una especie de extravío sin lugar. Me puedo levantar por todo y hasta se me pueden ir los días sin trazar una sola línea. La concentración y la distracción se alternan de una manera agotadora y muy angustiante.

Una vez que las líneas se vuelven hilos, entonces dejo la música y trabajo en silencio. Es cuando respiro y me encuentro concentrado por completo. Ahora me ayudo de otros ejercicios e incluso puede volverse divertido. Claro que todo depende del tiempo que tenga para trabajar.

“Contaría con una sola mano

las ilustraciones que considero terminadas”

¿Consigues desprenderte del libro o te acompaña incluso en la ducha? Bueno, entiendo que, aunque uno quisiera, nunca podría dejar de pensar en ciertas cosas. Digamos que es como ese mar en el que la superficie está llana y tranquila pero que en el fondo interno hay corrientes muy activas que se mueven. Lo mío es así. Puedo estar leyendo un libro, hacer cosas del día pero enseguida sé que el proyecto ha anidado completamente en mí porque veo todo con una expectativa muy sugerente.

¿La libreta, como en el caso de otros ilustradores, es tu quinta extremidad? Es curioso, la libreta la uso para no olvidar pero no la veo como una extremidad. Más bien es la parte más íntima de mí. No soy de ponerme a dibujar en cualquier momento o de no separarme de ella. De hecho, mi libreta personal casi siempre queda guardada, reservada.

¿Cuál es el primer paso? Tenemos entendido que, antes de esbozar un simple boceto, escribes (y mucho). Es una forma de ordenar las ideas. Cuando redacto algo y lo leo, descubro la claridad de la idea. Es una forma muy eficaz de pensar, de contener el a priori. De hecho, es el a posteriori con el que salvamos la intuición y consolidamos la pasión. Realmente creo que un buen conocimiento de la lengua, de la palabra, del habla es fundamental para construir ideas. Exploro siempre con las palabras  antes de dibujar. Es mi modo de reflexionar antes de trazar línea alguna.

¿Es la materialización de la reflexión a la que sometes cada ilustración? La reflexión es una apropiación del mundo. Ahí te vinculas, a través de la reflexión se establece la interlocución de la ilustración. Cuando te mandan un texto que está escrito por otra persona debes de abrir un intersticio en donde tu voz se enhebre, es la lógica de la paráfrasis. Es interesante porque, además de que vas teniendo cierta ubicación en el proyecto, las ilustraciones que provienen de una reflexión se van apropiando de esa lógica que las hace andar solas.

Es lo que entiendo por apropiarse del mundo, de generar mundo. La ilustración, en ciertos casos, no solo es interlocución del mundo sino también apropiación.

¿Abocetas en el sentido estricto? Solo personajes y rostros. De vez en cuando esbozo escenas que llamo “paisajes”. Para mí es muy importante el gesto en el personaje, así que aboceto hasta tener los rostros bien definidos.

Por otro lado, los paisajes son más bien una especie de esquemas, mapas de acción. Lo curioso es que todos los bocetos que hago son paralelos a los primeros trazos en el ordenador, porque no es que escanee el dibujo para utilizarlos sino solo los hago para observarlos a lápiz, como para divagar. El dibujo real en ordenador lo trazo desde cero.

¿Cómo son tus apuntes? Como paredes de una calle, con mensajes, rayones, tachaduras, teléfonos, recados o hasta grasa de la media luna. Amablemente puedo decir que son mapas de tiempo pero, en realidad, no son nada atractivos. Puedo apuntar ideas, frases, señalar alguna observación o construir una especie de story muy básico: utilizo triangulitos, círculos y flechas para resolver el ritmo o la misma composición central de alguna ilustración, pero no es nada elaborado ni mucho menos artístico.

“Mi libreta personal casi

siempre queda guardada, reservada”

¿Cuál es tu proceso de documentación? Principalmente con recuerdos, fotografías… De la mezcla de estos, y de lo que voy observando, sale una mezcolanza muy ad líbitum, así que cualquier cosa que veame ayuda a la documentación. Fotografías de coreografías, de películas, de obras de teatro, de instalaciones, de happenings antiguos y últimamente de montajes de circo. Tengo la gran fortuna de vivir cerca de un centro de circo en Buenos Aires que me ha descubierto una fuente maravillosa.

¿De qué forma trabajas el texto? ¿Lo reposas, rumias, sedimentas o, por el contrario, atacas a la primera? Como las tormentas, precede siempre una calma inquietante y después cae la tormenta. Casi siempre tengo el texto meses antes de que pueda trabajarlo. Cuando lo recibo lo leo de inmediato y dejo que repose. Todo es tranquilidad e ilusión.

En ese tiempo, más o menos, ubico el tono del proyecto e intento no pensar directamente en él. Lo dejo para que fermente, que sedimente, como decís. Después, cuando es momento de empezar, le doy otra lectura. Es cuando se precipita todo y me defiendo como puedo, incluso a veces he lamentado mi situación.

El punto para atacarlo principalmente es un análisis muy de fondo que, aunque parezca básico, me aclara las líneas y la estructura. Del análisis viene un vórtice que genera el concepto en donde cae todo el proyecto.  En todo caso el texto es un mar impresionantemente hermoso que hay que tomar con mucho respeto. Diría un filósofo que es como un gran espejo que puede devolverte imágenes sumamente bellas como las más espantosas: la honestidad de la lectura.

¿Bebes de otras narraciones que dejaron su poso? Sí, mucho. Me fascina leer poesía. No soy muy conocedor y esto me hace ir descubriendo poetas que han transformado mi mundo. La verdad, es increíble este acercamiento porque todo permanece primigenio para mí. Entonces, cuando descubro algo, no solo es un poso sino un abismo del que surgen muchas ideas e imágenes. Es una gran fortuna.

¿Cómo construyes los personajes? Desde fuera de la página y en su profundidad, su historia, su geografía. Es un juego de imaginar cómo son fuera del libro, qué hacen, qué voz tienen. Busco el gesto, el perfil.

Cuando tengo una lista de características, el reto es trasvasarlo de un código a otro. Por ejemplo, algo muy concreto son los sombreros y sé que usar sombreros es un lugar común para lograr una caracterización. Sin embargo intento resignificar con cierta literalidad como cuando uno piensa mucho en algo y se dice que lo tiene en la cabeza. Entonces literalmente pongo en su cabeza ese algo: una regadera de jardín como corona para un hombre de agua, un pez para alguien enamorado (el amor y un pez son muy parecidos) o sombreros de hilo para alguien de una fragilidad que proviene de los sueños, etc.

“La reflexión es una apropiación del mundo”

Construir personajes es un juego muy placentero. Ahora recuerdo que con este planteamiento elaboré un proyecto: El gran viaje, de Anna Castagnoli. Literalmente vestí al niño con una caja de cartón con la que todos alguna vez hemos jugado. La idea era retomar ese juego en donde transformamos la caja en cualquier cosa dibujándole alas, ventanas o chimeneas y convirtiéndola en una casa, en un barco o en un avión. Ese juego que transforma la realidad se convierte en vestido y entonces es literal que se pueda vestir de tristeza, de alegría o hasta de miedo. Los personajes son una vestidura muy sensible y hay que imaginarlos para poder verlos.

Y las atmósferas… Justamente recién reflexionaba en cómo construir una atmósfera y la idea es entender el color como percepción del ser, no solo como coloración de la luz por ondas. Además del hecho físico, el color para el ser humano es un estado de ánimo también. Así como existe la temperatura del color, la mirada del ser hace que el color tenga una emocionalidad.

Cuando ubicamos bien el tono de un texto entonces encontramos esa paleta de color, basada en una o dos tintas que nos proveerán de una luz que bañará todo el color. Un ejemplo es la tarde, la cual es un estado de ánimo. Los árboles son muy sensibles a ello en su verdor. La tarde inunda con una luz naranja todo. No es lo mismo un árbol de mañana que de tarde, pero, ojo, la emotividad viene cuando nosotros los miramos. Esa es la atmósfera, la mirada emocional que tiñe de cierta luz el color.

Todos nos quedamos prendados con tus texturas. ¿Cómo las logras? Te guardaremos el secreto. No es una gran ciencia. De hecho, eso es lo maravilloso, que es muy sencillo. Se basa en tres conceptos: por selección, por ganancia de tono y por veladuras.

Me explico. Primero comienzo con un color y con un pincel digital. Voy matizando con el pincel. Después de tener una textura algo burda, hago una selección aleatoria con la herramienta de “selección” de Photoshop, que remarco con medios tonos o con bajos tonos, es decir, busco accidentes (matemáticos), tal cual los fractales, y los remarco.

Construyo toda una topografía en el lienzo de una impronta aleatoria. Después busco otras selecciones para sumarle variantes de tono, es decir, enriquezco con color. Cuando tengo un lienzo que me gusta es cuando lo dejo firme para todo el proyecto y lo utilizo como fondo, como base de personajes o como papel texturizado.

Por último, después de ir montando la imagen, vuelvo a utilizar esa textura maestra para velar. Parte fundamental para ir matizando las texturas es trabajar con muchas veladuras. Por eso las atmósferas se vuelven tan compactas, porque el color, la textura y la luz provienen de una misma trama. Es adjetivar la textura a través de veladuras.

“Exploro siempre con las palabras  antes de dibujar”

¿Hay pasos intermedios? Tomar té y ver la calle a través de la ventana.

¿En qué momento decides que ya tienes la ilustración? Cuando no tengo nada más que decir y la ilustración se vuelve un círculo independiente y habla por sí sola es entonces que ya no digo, solo escucho: es el momento cuando la ilustración nos abandona.

No dejas un solo píxel sin trabajar… Resulta paradójico porque hay muchas zonas accidentales que se forman en experimentos y que no tienen nada que ver conmigo, aunque, claro, mi único trabajo ahí es un intento de control de color para su impresión. En un sentido estricto podría decir que he recorrido píxel a píxel ciertas ilustraciones.

Confiesa. ¿Si no te obligaran darías por terminada alguna ilustración? Bueno, muy pocas las he considerado como terminadas. De hecho las contaría con una sola mano. La gran mayoría casi siempre las estimo arrancadas, abandonadas, mercadeadas, ultrajadas… Uff, incluso hay algunas que desearía no haberlas entregado nunca, tengo aún muchos remordimientos.



8 Comments

You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.

“El color como percepción del ser” | Pencil·blog
Abr 12, 2011 10:06

[...] Pacheco abre las puertas de su estudio y su cabeza para hablarnos de su proceso creativo en la entrevista publicada por la web de Ilumina. En contadas ocasiones había mostrado sus cuadernos, que esconden [...]

Puño
Abr 14, 2011 11:27

¡Exigimos ver esas imágenes a mayor tamaño!

espacioiluminado
Abr 14, 2011 15:01

:-)

Milton Wahlstrom
May 12, 2011 0:59

Hello there! This is my 1st comment here so I just wanted to give a quick shout out and say I truly enjoy reading your blog posts. Can you recommend any other blogs/websites/forums that go over the same topics? Thanks a ton!

espacioiluminado
May 12, 2011 9:56

Thank you, Milton. Try to visit http://www.elblogdepencil.com. Regards.

Anahita
Dic 10, 2012 4:58

I really enjoy.you help me a lot.thanks:-)

Poesía visual… Gabriel Pacheco « Cuaderno de retazos
Ene 18, 2013 8:45

[...] [...]

Soñar con una ventana- Gabriel Pacheco | Miguel Tanco illustrator
Feb 5, 2013 14:34

[...] de Gabriel en su blog Rinoceronte . Tiene el valor de 1000 libros de autoayuda para Ilustrar o la entrevista de Ángel Domingo para [...]

Leave a Reply

Comment

Junta de Castilla y León Castilla y León es Vida

Exprés

Más en Noticias


Destacado, Entrevistas - Abr 26, 2013 18:57 - 3 comentario

“No puedo imaginarme al ser humano sin contar, sin contarse”

Más en Noticias


Más en Noticias